
21 kilómetros
Finalmente llegó el día en que estoy en casa, prácticamente inmóvil, pero feliz con mi medalla. Nunca pensé que me podían doler las uñas de los pies sin pegarme con el bordecito de la cama. Pero es posible cuando estás casi 3 horas corriendo por primera vez. Tengo que admitir que lo más que había corrido en mi vida era una hora y hace un mes. Esa no era la idea pero se complicó un poco el entrenamiento… en pleno verano, corriendo con el coche, gripe turnada (ahora que somos 4) etc etc. No son excusas, sólo cosas que sucedieron y que me hicieron pensar hace mes y medio: PA QUE C*O NOS METIMOS EN ESTO!!!
Pero a pesar de todos los obstáculos y calorones que pasé este verano, el día de la carrera eso todo se olvidó y fue una emoción increíble. Eran 15 mil personas que iban saliendo en grupos de 5 mil en 5 mil. Cada vez que salía un grupo lanzaban fuegos artificiales, era imposible no emocionarse y no sentir la adrenalina a MIL. Claro eso te dura 5 kilómetros porque a medida que va pasando el tiempo y los minutos, tu cuerpo se empieza a desmoronar. Ahí es cuando tienes que ser fuerte mentalmente y tratar de controlar el dolor de rodilla, el dolor de planta de pie y cada dolor que se va sumando después de 11 kilómetros. (Obviamente estoy hablando de personas como yo, que lo más que habían corrido en la vida fue en educación física dándole 3 vueltas a la cancha y haciendo trampa cada vez que el profesor miraba para otro lado).
Finalmente llegó el kilómetro 20, ves las luces, oyes la música, la gente te grita: ” Vamos tu puedes! Ya van a llegar! 200 metros más! ” En ese momento tratas de correr Y QUE lo más rápido posible pero ya las piernas no dan más. Haces tu último esfuerzo en el kilómetro más largo de tu vida y en eso ves el FINISH LINE! Me sentí como Rocky Balboa, en ese momento quería reirme, llorar, abrazar gente y pegarle a la vez. Fue una experiencia increíble que nunca voy a olvidar.
PD. Mis respetos a todos los maratonistas y IRONMAN y IRON WOMAN del mundo!